miércoles, 27 de diciembre de 2006

Rosita, Santiago y Kant

Cristina 18/10/2006

El viernes 22 de setiembre fue la despedida de mi muy querida prima Rosita. Ella se va ahora a Oxford, a hacer un doctorado en fisiología. ¡¡¡Bien por ella!!! Ella está feliz y sinceramente se lo merece, y aquí todos estamos de lo más orgullosos. En la reunión me encontré con mi amigo Santiago, novio de mi otra muy querida prima Susana, hermana de la primera. Estuvimos Santiago y yo conversando un momento, yo le pregunté cómo le iba con la nueva chamba y con la universidad. Me comentó que en cuanto a la chamba todo iba realmente bien y que el trabajo en la galería era bien paja, que estaba contento. Luego me comentó que estaba encantado con su curso de Filosofía del arte 2. Eso, por supuesto, llamó mi atención... y se hizo evidente entonces que Santiago y yo este ciclo no solo tenemos en común llevar cursos sobre filosofía del arte sino que además los llevamos con la misma profesora, Kathia Hanza. Quedé encantada con la coincidencia y con los comentarios siguientes de mi amigo Santiago [1]. Pero uno de ellos llamó especialmente mi atención: "hemos leído a tal y tal y cual... y las pachotadas de Kant". Justamente yo estoy en estos momentos trabajando, por primera vez, la Crítica de la facultad de juzgar (CFJ) de Kant, y el comentario llamó mi atención porque yo más bien estoy fascinada con su lectura. Y porque a Kant (al pobre Kant), como siempre, por incomprensible se le deja de lado.
¿Qué pasa con Kant? Créanme que este tipo de comentarios no son para nada novedad... ¿Es realmente tan incompresible; o lo es tanto como para dejar de lado su lectura? ¿Hay algo que podría rescatarse de él aún a pesar de su intricado y casi hermético estilo? Estos pequeños comentarios míos intentarán responder(me) a estas preguntas. O señalar, en todo caso, lo que puedo extraer de una primera lectura de la CFJ. Luego de ellos les tocará a ustedes juzgar si lo que dice Kant es en algo relevante para la discusión actual, y, a la vez, si a pesar de su pesado estilo hay aún algo rescatable de él. De entrada he de confesar mi adhesión a una respuesta afirmativa a ambas preguntas; evidentemente es con ese ánimo que emprendo la redacción de este comentario. Pero hay algo más. Estas, como les digo, son unas primeras notas a una primera lectura de la CFJ. Si las expongo aquí no es con el afán de echarme flores o algo por el estilo, sino porque pienso (espero) que de alguna utilidad puedan ser para quienes ven una barrera ante este pensador. Yo también la vi en su momento. Pero un cierto ímpetu que podría llamar "hermenéutico", y ciertos rasgos de mi personalidad (terquedad, por ejemplo), hacen que ante las barreras de este tipo busque primero tratar (y pongo énfasis en esto: tratar, este es un intento del cual aún habrá que ver los resultados) de entender, antes de juzgar y emitir opiniones categóricas. Si Kant efectivamente dice pachotadas, eso solo podré confirmarlo luego de hacer este intento. Veamos pues si sobrevive.
[1] “¡Kathia es la voz y el curso está muy paja!”; “En El origen de la tragedia de Nietzsche está todo el arte moderno”; “Hegel es un pastrulo con su espíritu absoluto”...

PRIMERAS NOTAS SOBRE LA CFJ DE KANT
¿Por qué habría que leerla y para qué? [1]
PRIMERA ENTREGA

A tener en cuenta (o qué cosas no habría que pedirle a Kant):
1. Kant es autor de tres críticas. Cronológicamente, la CFJ fue la última en redactarse. Hay dos críticas que la preceden: la Crítica de la razón pura y la Crítica de la razón práctica. Ellas son marcos de referencia de la CFJ; es decir, no se le puede pedir a Kant que vaya en contra de su propio sistema, así como no se le puede pedir que en la CFJ que explique cosas que ya explicó en las dos críticas que le preceden.
2. Lo que le interesa a Kant, y él claramente lo advierte, es LEGITIMAR LA VALIDEZ DEL JUICIO ESTÉTICO. Nada más: en qué nos basamos a la hora de decir que algo nos parece, en términos de Kant, "bello"; qué pretende esa afirmación, qué encierra esa afirmación. Nada más. Si se quiere saber qué opina Kant sobre el arte, eso no lo encontraremos en la CFJ (por eso muchos intrépidos han saltado rápidamente, luego de leer la CFJ, a decir que Kant en el fondo no sabe nada de arte, cosa que bien podría ser cierta –quién sabe–, pero que escapa a las pretensiones de la CFJ y al proyecto crítico en general). Entonces, no se le puede pedir a Kant explicaciones que en ningún momento ha querido dar.
3. No olvidar nunca, nunca, que Kant fue durante casi toda su vida profesor de lógica, cosa que inevitablemente habría de marcar su estilo.

Kant (1724-1804) es un pensador moderno. Ha pasado a la posteridad, además, como figura cumbre de la Ilustración, aquel momento de máxima exaltación de la razón. Kant ciertamente merece el apelativo: su proyecto crítico despliega justamente aquella pretensión tan moderna de delinear los alcances y poderes de la razón humana (hasta dónde puede llegar la razón en su búsqueda de comprensión del mundo; hasta qué punto el mundo es mundo en tanto que es configurado por la razón). De ahí que se hable de su proyecto como de una "arquitectónica de la razón". "Arquitectónica": plano estructural, mapa tridimensional, cimientos que trazan las infinitas edificaciones posibles "de la razón".
Una característica que encuentro yo en múltiples pensadores modernos es algo que llamo "pensamiento sistemático" [2]: aquel modo de ver la realidad toda como algo absolutamente correspondiente a la razón, como un sistema accesible en su totalidad al poder de la razón. Como todo sistema, en él hay que saber distinguir los elementos primarios, las dinámicas propias, los mecanismos, pero sobre todo: el fundamento originario. Ciertamente la búsqueda de fundamento fue una constante obsesión para estos pensadores modernos a los que me estoy refiriendo. De ahí que cada uno de ellos (pienso en Descartes, Leibniz, Wolf, Hegel...) elaboraran no tanto investigaciones sobre diversos temas particulares, sino que engarzaran su pensamiento con una concepción total de la realidad, con un sistema. De ahí que resulte muchas veces complejo abordarlos: ellos siempre hablan desde su sistema o modo particular, pretendidamente coherente, de entender el funcionamiento de la realidad. Este es su marco de referencia, el cual, si bien puede ser obsoleto hoy en día, hay que tenerlo mínimamente presente para poder examinar su pensamiento, si es que se pretende mínimamente entender sus reflexiones y propuestas.
Lo dicho anteriormente encaja con Kant. Su proyecto, llamado crítico, es, por decir lo menos, un singular artificio que no deja de llamar la atención. Kant distingue claramente: a) el sistema del conocimiento racional (aquello que puede ser conocido racionalmente, que en Kant equivale a decir que puede ser conocido lógicamente o por medio de conceptos), de: b) la crítica de la razón, cuya labor, previa e imprescindible, consiste en examinar la posibilidad del conocimiento pretendido[3]. En síntesis, antes de lanzarse a elaborar el compendio del conocimiento humano, la crítica ha de encargarse, con su fino análisis, de delinear los límites del conocimiento posible y legítimo por la razón humana, algo similar a limpiar el terreno de las impurezas que podrían hacernos (que han hecho) creer que nuestro conocimiento racional llega más lejos de lo que en realidad llega.
Cuando nos enfrentamos a alguna de las tres críticas, entonces, a dónde nos estamos adentrando es en el edificio de la razón: plano subjetivo del conocimiento; no en la materia del conocimiento. Lo que hace Kant en ellas, brevemente, es examinar el funcionamiento de la razón a la hora conocer justamente para delimitar los procesos legítimos de conocimiento. Así, la Crítica de la razón pura evaluará pues las pretensiones del conocimiento científico; la Crítica de la razón práctica examinará la legitimidad del juicio práctico moral, y la CFJ, por último, la legitimidad del juicio estético. Cada crítica se divide, a su vez, en tres partes principales:
a) la Analítica: análisis de lo que está en juego para ver qué es lo que se está pretendiendo
b) la Deducción (formalmente pertenece a la Analítica): legitima pretensión anterior
c) la Dialéctica: demuestra que si uno no se atiene a la Analítica se entrampa en “antinomias” (contradicciones, contrasentidos, confusiones, etc.); las antinomias se desprenden del hecho de no haber hecho ni análisis ni deducción.
Ardua labor esta de Kant (como podrá apreciarse por los comentarios anteriores), que invita a cuestionarse de dónde (cuernos) sacó Kant tremendas ideas.

[1] Pregunta guía: ¿Filosofía para qué... aquí y ahora?
[2] No me atrevo aún a afirmar que es una característica de la modernidad, aunque tengo mis sospechas al respecto.
PRÓXIMA ENTREGA... PRONTO