miércoles, 27 de diciembre de 2006

LA MIRADA DEL FANÁTICO II

DE VUELTA AL RIVER ...
U2 Vertigo Tour 2006, Estadio River Plate, miércoles 01 de marzo, 22hs
La llegada al River Plate en esta oportunidad fue tranquila y ordenada. Luego de los disturbios del concierto de los Rolling Stones una semana atrás, los productores y organizadores tomaron cartas en el asunto: desde varias cuadras antes de la entrada al estadio había personal de seguridad revisando que todo quien pasara tuviera sus tickets a la mano, las barras de seguridad que señalizan la ruta de la cola habían sido firmemente ancladas al piso. El control a los asistentes al concierto fue minucioso. El ingreso, breve y fluido.
Eran como las 16:30hs cuando me bajé del colectivo 29 en la parada del River. Esta vez estaba acompañada por dos buenos amigos, Bárbara y Raúl, y por los hermanos de este último, Verónica y Juan Manuel. Raúl, para los que lo conocen, es tan fan de U2 como yo, y Bárbara tan fan de Bono como yo, así que mejor compañía para un evento como el que nos esperaba no podía pedir. Después de la experiencia de los Rolling Stones (puntualmente, el haber entrado tarde al concierto), había decidido ir más temprano para no perderme ni un segundo del espectáculo, así me tuviese que bancar horas de espera dentro del estadio. Y es que -no es nada contra Mick Jagger- perderme la entrada de Bono en el escenario era algo que yo no estaba dispuesta a permitir de ninguna manera. Bono ha sido figura fuerte en mi vida... muchos de ustedes han conocido mis delirios de adolescente por ese sujeto. U2 es un grupo al cual he seguido la pista desde hace mucho tiempo, conozco en detalle su evolución y discografía, y aunque los gustos e intereses puedan ir variando a través de los años, U2 es para mí, sin lugar a dudas, un grupo importante. No solo musicalmente (digamos, en la historia de la música como fenómeno artístico-cultural), sino en mi historia personal. El primer grupo al que me pegué con devoción fue ABBA, el primer cassette que me compré fue uno de ellos cuando yo iba a cumplir 5 años; en ese año (hablamos de 1987) mi mamá me preguntó qué quería de regalo por mi cumpleaños, y yo respondí: “una radio con toca cassette”, para poder escuchar mi cassette de ABBA (el cual, dicho sea de paso, escuchaba como disco rayado todo el día). Si bien esa primera pasión la recuerdo como una cosa infantil, el camino hacia la música quedó ahí mismo trazado definitivamente. Más adelante vino la segunda pegada fuerte, con los Beatles. Pero el apego con los Beatles, si bien auténtico, era algo que venía de familia, del entorno. Aún no tenía conciencia musical propia, simplemente la sensación fuerte de que allí había algo que me fascinaba y de lo que yo no podía escapar fácilmente. U2 fue descubrimiento mío, y con ellos, mi conciencia musical, aún ingenua, empezó su formación. U2 fue el primer grupo al que decididamente escuché, seguí, busqué, investigué. Mi primer contacto conciente con ellos (porque luego uno se entera que había escuchado antes canciones conocidas de ellos) fue por el año 94, cuando vi el video de “One” una noche por MTV y quedé absolutamente fascinada, no solo con la canción, sino con video también. Era la época en que U2 trabajaba con Wim Wenders, la mejor época de su carrera para mí. Aunque el Achtung Baby! (disco en el que está “One”, de 1991) no fue el primer disco de ellos que me compré, desde ese momento no he dejado de remitirme de alguna u otra manera a ellos. Los intereses han ido diversificándose, las cosas han ido cambiando, mi conciencia musical ha crecido considerablemente desde entonces y ciertamente ya no los escucho tanto como los escuchaba en ciertas épocas, pero U2, sin lugar a dudas, fue el primer grupo al que me afilié personalmente y será siempre para mí un punto de referencia. El feeling era pues distinto al del concierto de los Rolling Stones; los Rolling Stones son ya clásicos, y aunque yo no haya sido una ferviente seguidora, vale la pena verlos siempre que se dé la oportunidad. En el caso de U2, se podría decir que soy una fanática, aunque no creo que ese calificativo calce con mi personalidad.
Pero volvamos al recuento. Cuando marcaron las 17:30hs ya nos encontrábamos ubicados en nuestros sitios, tribuna alta. El estadio estaba recién empezando a llenarse, pero el ingreso de la gente era permanente: mares de gente iban ingresando sin parar al estadio. La vista del River mostraba en su cancha parcialmente llena un escenario verdaderamente espectacular, de magnitudes enormes. Dos columnas con rayas diagonales rojas y negras (es la imagen del disco de la gira, Vertigo) enmarcaban el escenario; sobre cada una de ellas, dos súper pantallas que proyectarían los movimientos de la banda; entre ambas columnas, una gigantesca pantalla de luces pronosticaba que un espectacular despliegue de efectos visuales. Del escenario nacían, además, dos pasarelas circulares que se adentraban allí mismo donde estaría la gente.
El espectáculo prometía, cosa que era de esperarse, ya que U2 se ha caracterizado por montar, a lo largo de los años, giras monumentales, monstruosas. Baste simplemente con recordar el Zoo TV Tour de los años 93-94 y la impresionante bola de espejos y luces que coronó el Pop Mart Tour del 98-99 (si no saben de qué estoy hablando, recomiendo buscar en internet). Justamente leí hace poco en el número de diciembre del 2005 de la revista Rolling Stone una entrevista a Madonna en la que ella decía que en su próxima gira le gustaría convertir el escenario en una de pista de baile, que la gente sienta que está dentro de una bola de espejos (de esas que se cuelgan en las discotecas). El autor de la nota comentaba que, por si Madonna no se había dado cuenta, eso ya lo había hecho hace varios años U2, en el Pop Mart Tour. U2 es un grupo que hace de sus giras experiencias monumentales, y desde la entrada al River uno podía darse cuenta de que, por más que pasen los años, esta vez no sería la excepción.
Estábamos sentados en nuestra tribuna y todavía el sol se lucía en el cielo. Teníamos aún varias horas de espera así que era mejor no impacientarse y tomárselo con calma. Gratas conversaciones con estos dos buenos amigos amenizaban la larga espera, pero con el paso del tiempo, las emociones y expectativas iban creciendo. Veríamos a U2, allí mismo, en unas cuantas horas.
A las 20:30, con el estadio ya prácticamente lleno, cierta agitación empezó a sentirse. Salía al escenario Franz Ferdinant, telorenos del concierto. De ellos mucho no les voy a comentar, lo que puedo decirles es que la situación fue un poco tensa y que de verdad esto de ser teloreno de una banda tan grande es un asunto complicado. Los pobres muchachos hacían todos sus esfuerzos por conectar con la gente, pero no lograron mucho (salvo, por supuesto, con "Take Me Out", su hit). A mí me gustó su presentación y disfruté de su música, pero no hubo para nada ese enganche con el público. El público ciertamente esperaba a U2 (de ahí la tensión en el ambiente), y el entretiempo de Franz Ferdinant no fue más que eso, un entre-algo que en vez de amenizar la espera y distraer a la gente más bien contribuyó a que la espera y ausencia de la banda que veníamos a ver se hiciera más patente. Lástima, pero así fue. Cerraron su presentación a las 21:15 y los pocos aplausos fueron más por complacencia que por entusiasmo. (Franz Ferdinant se presentó la noche anterior, la del 28 de febrero, en el Luna Park, en un concierto exclusivo de ellos. Tuve ganas de ir, pero no llegué. De ese concierto obviamente las impresiones serían distintas. Allí sí hubo conexión.)


Una hora después, a las 22:15, cierto sonido láser, acordes estirados de guitarras eléctricas que luego se mezclaron con puntos de teclados empezó a invadir el ambiente. No había duda, no había más dudas, no más espera: todo el tiempo invertido en ese momento se hacía nulo. Las luces eran tenues y rojizas y el escenario estaba cubierto de niebla, pero entre ella, la sombra y el sonido de The Edge se hacía cada vez más claro. Y conforme el sonido se estiraba más y la niebla se dispersaba los otros personajes de este gran teatro se iban perfilando... Adam Clayton, a un lado del escenario, respondía a las emisiones de The Edge, y atrás, sin hacer mucho escándalo, Larry Mullen. Y por fin, para terminar de hacer real, o más irreal (aún no me decido), el asunto, aparecía la figura de Bono precedido por su voz en el extremo derecho de la pasarela que se extendía en medio del público. Allí, en medio de la gente, mientras la niebla terminaba de dispersarse y la letra de la canción que daba inicio al concierto comenzaba a sonar aparecía Bono... “Oh you look so beautiful tonight...” Y es entonces cuando automáticamente salto, agito fuertemente los brazos (uno no se puede quedar estático en ese momento), me cubro la cara con mis manos, me la descubro, volteo y veo a Bárbara y veo a Raúl, que también voltean, veo sus caras, tan expresivas como debe ser la mía también, y gritamos, porque de verdad no hay otra cosa que hacer en ese momento, gritar y cantar, y me digo estoy aquí pero esto no puede ser cierto, y sin embrago lo es. Estábamos allí y ellos estaban allí y la música sonaba y se desplegaba sobre nosotros como una red de conexiones que nos envolvía, a nosotros, a ellos, y ellos producían esa música y nosotros la recibíamos y devolvíamos y estábamos allí con ellos y ellos allí con nosotros, en tiempo real, tiempo vivo. “Oh you look so beautiful tonight... in the City of Blinding Lights”. Así comenzaba el concierto, con “City of the Blinding Lights”, canción de este último disco que da motivo a esta gira (How to Dismantle an Atomic Bomb, 2005). Bono, de negro, corre de un lado para otro de la pasarela, se reúne con sus compañeros en el escenario, vuelve a la pasarela, y concluye esta primera canción: “Oh you look so beautiful tonight... in Buenos Aires, the City of Blinding Lights”.


“City of Blinding Lights” terminó y de inmediato sonaron cuatro de esos toques que se hacen con los palitos de la batería... Uno, dos, tres, catorce... Venía la canción “Vertigo”, primera de este nuevo disco, canción bastante más rápida y que a mí, particularmente, mucho no me gusta (por no decir que no me gusta nada). Pero en el contexto del concierto, el que esta no sea para nada una de mis canciones favoritas no molestó en absoluto. La ovación de la gente era tremenda, y como todos, yo también canté e hicimos los coros a Bono. En la parte más cercana al escenario, muchos de los asistentes levantaban unos carteles.

Al final de esta canción, Bono se acercó, tomó uno de estos papeles que decían “We Missed You” (haciendo alusión a la única y última vez antes que esta que U2 había ido a Buenos Aires, en el año 1998), se sentó en la pasarela (es decir, quienes estaban allí cerca literalmente podían tocar las piernas de Bono) y empezó a hacer algo con él. En el fondo empezaba una tonadita bastante reconocible. Mientras el inicio de la siguiente canción, que sería “Elevation” (disco anterior, All that You Can’t Levae Behind, 2000), se extendía, Bono terminaba de hacer un avioncito de papel que luego, justo para cuando comenzara la canción, lanzaría al público mientras se ponía de pie de un salto y empezaba a cantar “High, higher than the sun... I need you to elevate me here… You make me feel like a could fly, so high, E-le-va-tion!!!!!!”. Con “Elevation” la gente se puso a tono, totalmente, y es que se trata de una de esas canciones que no solo por lo que dice sino también por su ritmo, te invita inmediatamente a moverte.

Luego de “Elevation” hubo un pequeño silencio, silencio de un segundo y bastante apropiado por cierto, porque la canción que seguiría era una que apuntaba en otra dirección. Empezó un sonido si quieren poco más oscuro y sinuoso, y apenas se hizo claro de qué se trataba mi emoción no pudo más pues se trataba de una canción que a mí me gusta muchísimo. Claro, esto de que mi emoción no pudo más es enteramente solo un decir, porque de hecho, mi emoción pudo más y más conforme avanzaba el concierto. La canción que siguió fue “Until the End of the World”, canción del Achtung Baby! y que no solo acompaña, sino que dio el nombre a una película de Wim Wenders. Es pues una canción de esta época de estrecha colaboración entre Wenders y U2, época que, como ya les había mencionado, para mí es la mejor de la banda. La canté todita, todas sus partes, “Haven’t seen you in a quite of while…”, dramaticé en las partes más dramáticas de la canción, me recogía en los momentos en que la canción propiciaba recogimientos, “we ate the food, we drank the wine, everybody having a good time, except you, you were talking about the end of the world...”. Hubiéranme visto. (De hecho, el patita que estaba al lado mío en la tribuna, creo que quedó un poco impresionado con mi intensidad y mi memoria, porque de verdad canté a toda voz y como si fueran mías todas las canciones.)

Siguió luego “New Year’s Day”. Esta es una canción antigua, de su segundo disco (War, 1983), y con mensaje político fuerte incluido. En realidad todo ese disco, como pueden intuir por el nombre mismo, tiene mucho que ver con el tema de la guerra y los problemas políticos de Irlanda, cosas por las que ellos han pasado. Sus primeros discos cargan un poco con esa actitud quizá colérica, pesimista y de protesta ante eventos de este tipo. El optimismo vino después, con sus discos de mediados-fines de los ochentas. Optimismo nunca ingenuo, por cierto. Justamente la canción que siguió fue una de estas otras más optimistas, o de búsqueda de optimismo en todo caso, canción que es ya casi un himno de U2, “I Still Haven’t Found what I’m Looking for” (del Joshua Tree, 1987). Esta canción se plegó con otra bastante bastante más optimista, pero de otro momento: “Beautiful Day” (del All that You Can’t Leave Behind). “It is a beautiful day, don’t let it get away”. La canción terminó con Bono diciendo “Beautiful day, beautiful night, gracias Buenos Aires”.

Inmediatamente las luces se atenúan de nuevo y comienza una canción lenta y bastante feeling que me sorprende escuchar. Me sorprende porque no es una de las que suelan tocar en conciertos, tampoco es ni muy conocida ni del último disco. Me sorprende pero me encanta y me emociona que la toquen; “First Time”, del Zooropa (1993). Una vez terminada esta canción, Bono dice: “Para mi padre” y comienza a cantar una lenta y feeling también pero del último disco, “Sometimes You Can’t Make It on Your Own”.

Luego silencio de unos segundos de nuevo. Aparece ahora Bono con una bincha negra en la cabeza y canta una canción fuerte, “Love and Peace”, también del último disco. Hacia el final de esta canción está Bono ya dando saltos tribales en una de las pasarelas, y sobre ella, hay un tambor enorme. Mientras los otros instrumentos se van apagando, Bono termina la canción haciendo sonar fuertemente este tambor, y, en eso, las últimas notas de “Love and Peace” se convierten en las primeras de “Sunday Bloody Sunday” (del War, 1983). Nuevamente mensaje político incluido; en la pantalla de luces gigante de atrás aparece en grande la palabra “Coexist”; y es que esta también es una canción que ciertamente habla de eso, de los desastres de la guerra. Mientras está sonando “Sunday Bloody Sunday”, se escucha a Bono canturrear en medio “The shareef don’t like it...” y el público no hizo esperar la respuesta: “Rock the casbah... Rock the casbah”. Y así continuo; “Sunday Bloody Sunday” se convirtió en “Rock the Casbah” y esta a su vez, en medio de los gritos de la gente, se convirtió en “Bullet the Blue Sky”, otra canción fuerte, hasta oscura, del Joshua Tree, mientras Bono iba caminando con paso militar sobre la pasarela.

La tensión que se ha ido acumulando hasta momento, en este set bastante fuerte y exigente, llega a su tope ahora con otra canción lenta pero hardcore, “Miss Sarajevo”, canción que también hace alusión directa a los desastres de la guerra. “Is there a time for keeping your distance, a time to turn your eyes away… Here she comes…”. Esta canción la compusieron junto con Brian Eno, otro con el que han colaborado harto los de U2, con ocasión de la guerra de Bosnia; la versión original es de uno de estos conciertos que organizaba Pavarotti (Pavarotti and Friends) para apoyar y recaudar fondos para las víctimas de esta guerra. En esta versión original hay una parte en italiano cantada al estilo ópera por Pavarotti. Pues en esta ocasión, aquí en el River, Bono hizo su mejor esfuerzo, y le salió bastante bien, y cantó esa parte al estilo Pavarotti. Fue una cosa impresionante. Atrás la pantalla gigante de luces proyectaba en castellano y en inglés los primeros artículos de los DD.HH.

Finalmente la tensión acumulada en este set se resolvió con “Pride (in the Name of Love)” (del Rattle and Hum, 1988). “Pride” es una canción alegre, “One man comes, in the of love...”, dedicada a Martin Luther King. Preciosa, a mí me encanta. “In the name of love, what more, in the name of love”. Las sonrisas volvieron a nuestras caras. Y la alegría continuó con la siguiente canción, “Where the Streets Have no Name” (del Joshua Tree), otra que me encanta de ellos y que para mí es como energía pura. “I wanna run, I want to hide, I want to tear down the walls that hold me inside, I wanna reach out and touch the flame, where the streets have no name”.

Para estos momentos, comprenderán, ya la gente estaba al límite. Y todavía falta, amigos míos. A lo largo del concierto, sobre todo en las canciones más feelings, ya habían empezado a prenderse entre el público pequeñas lucecillas que hacían brillar al River. Sin embargo, novedad para mí, ahora el feeling de los encendedores ha llegado a su fin. No, no se trataba, como en viejos tiempos, de encendedores, ahora este feeling lo dan las luces de los celulares, que tienen además la ventaja de no apagarse. En este momento, al final de “Where the Streets Have no Name”, Bono se toma un respiro, un momento de silencio, y luego nos pide a todos que levantemos nuestros celulares. El River se inunda de estas luces. Comienza nuevamente el floro político, Bono empieza a decir algo así como “we come from a small country...” bla bla bla, venimos de un país pequeño, que ha pasado por muchas cosas, bla bla bla, como Argentina, que ha pasado también periodos oscuros, bla bla bla, pero todo esto puede solucionarse “if we work as one”. Con esta frase comienza la canción “One”, “Is it getting better, or do you feel the same...”, canción, para mí, por lo que les he contado, fundamental, extraordinaria. “One love, one blood, one life, you got to do what you should; one life, with each other, sisters, brothers; one life but we’re not same, we get to carry each other, carry each other, one”.

Terminada esta canción, y en medio de aplausos y gritos desenfrenados e incontenibles por parte del público, la banda sale del escenario. Minutos después vuelven a aparecer acompañados de un sonido eléctrico y un beat muy particular; comienza la fiesta de nuevo con “Zoo Station”, primera canción del Achtung Baby!. A “Zoo Station” le sigue de inmediato “The Fly”, también del Achtung Baby! y también una canción bastante eléctrica. Le sigue, del mismo disco, “Mysterious Ways”, canción también bastante movida. Para cerrar este set, y haciéndonos creer que ahora sí, el concierto acabó, empiezan los suaves y melódicos acordes de “With or Without You” (del Joshua Tree). Muchos conciertos de U2 han terminado con esta canción, canción bastante feeling por cierto, “See the stone set in your eyes, see the thorn twist in your side, I wait for you…” y que da pie a que Bono saque a una chica del público al escenario y le cante al oído esta canción de amor. Esto es algo que suele hacer Bono, en la última canción de sus conciertos canta una bien bien feeling y romántica, saca a una chica del público, la abraza y le canta. Bárbara y yo estábamos allí en la tribuna mirando a estos que estaban allí al lado del escenario y pensábamos mmmmm cuál será la maldita a la que sacará Bono... obviamente nosotras estábamos muy lejos y no teníamos opción. Pero en esta ocasión no sacó a nadie. La canción terminó y la banda volvió a salir del escenario. La ovación del público no se hace esperar.

Minutos después, y en medio de aplausos y gritos, nuevamente vuelven a salir. Bono anuncia: “This is a song you’ve never hear before”. Tocan una nueva que ni siquiera está en el último disco que se llama “Fast Cars”. Le sigue una lenta del último disco llamada “Yahweh” y a esta le sigue “All I Want Is You”, del Rattle and Hum. En este momento Bárbara y yo volvemos a mirarnos y a decirnos, a já, ahora seguro que saca a alguien y con esto se termina el concierto. “All I Want Is You” se fusiona con una canción preciosa y terrible a la vez, “Love Is Blindness”, del Achtung Baby!, “Love is blindness, I don’t wanna see, won’t you wrap the night around me? oh my heart, love is blindness” y así, de este modo, termina ahora sí el concierto. Y pasaron varios días hasta que pude finalmente salir de mi asombro y creerme que sí, efectivamente, yo había estado allí.

Tres horas de concierto aproximadamente y 24 canciones de lo más variado de su repertorio (el gran ausente de la noche fue el disco Pop, de 1997, por obvias razones. El Pop es un disco extraño en la discografía de U2 y probablemente a muchos ortodoxos les gustaría que no lo hubieran hecho nunca. A mí, particularmente, me parece un disco bastante interesante). Tocaron las canciones que todos querían escuchar, pero hubo también sorpresas y canciones caletas pero tan o más dignas de ser tocadas en vivo que las conocidas. La experiencia fue intensa y agotadora. La euforia y ovación del público constante. No hubo momentos en que la gente estuviera calmada o en silencio. La euforia fue realmente constante y el mantener ese nivel de entusiasmo y animación por tres horas me parece, ahora que lo pienso, realmente admirable. Y es que por algo es una banda de peso y se reconoce el carisma y la experiencia de estos sujetos. El concierto corrió de lo más bien por tres horas, no hubo momentos de baja para nada. De ahí que cuando terminara, la gente, y me incluyo, estaba realmente agotada. La salida del River fue calmada. Qué mejor para contener a cerca de 150 mil personas que llevarlos al máximo hasta agotarlos. Simplemente genial.

Anécdota n° 1.

Cuando llegamos al estadio y la cancha del River se veía medio vacía notamos con Bárbara y Raúl que había esta barra de seguridad que dividía la zona de campo en dos, una muy cerca del escenario, en el lugar donde estaban las pasarelas, y la otra el resto de la cancha. Luego nos enteramos del porqué de esta división. La zona más cercana al escenario no es, por si acaso (como sería acá), ningún tipo de sector VIP más caro. Cuesta igual que cualquier entrada general stand up, es decir, cuesta la entrada más barata. Pero está reservada para los más fans de los fans, para esos que se amanecen temprano y hasta duermen en las puertas del estadio para asegurarse entrar primeros y estar lo más cerca posible. De esa zona, en la cual literalmente estás a menos de un metro de la banda, es de donde Bono a la afortunada a la que canta al oído al final de sus conciertos.

Anécdota n° 2.

U2 venía de dar un concierto, dos o tres antes, en Río de Janeiro. En ese concierto sí sacó, como suele hacer, a una chica al final, pero este acto trajo como consecuencia maltrato, divorcio y escándalo. Les cuento. La chica a la que sacó era una brasileira que había ido con sus amiguitas al concierto de U2. Bono la sacó, le cantó “With or Without you” al oído mientras la abrazaba y hasta se arrodilló al lado suyo y apoyó su cabeza en la cadera de la chica. La chica, comprenderán (sobretodo si son chicas), estaba totalmente en trance, acariciaba la cabeza de Bono e imagino se sentiría en el cielo. Al día siguiente los titulares anunciaban “Bono causante de divorcio”. Al parecer el marido de esta chica, en un ataque absurdo de celos, la golpeó, la gritó y se divorció de ella, porque cómo era posible que ella haya estado haciendo esas cosas con Bono. Al día siguiente de este titular, dos días después del concierto, nuevos titulares anunciaban: “La elegida de Bono ha sido elegida para posar en Playboy”. Y un día después podías comprar por internet un cabello de esta chica, cabello que había sido acariciado por Bono, por el precio de 2000 dólares. Al parecer este “pequeño” gesto de Bono, que viene repitiéndolo hace muchos años, provoca en países más soleados reacciones escandalosas. ¿Habrá sido por eso que en este concierto decidiera no sacar a nadie?