miércoles, 27 de diciembre de 2006

El más tierno y nostálgico escándalo: BAXTER DURY y su Floor Show

Cristina 22/09/2006

Quién será Ian Dury. Haciendo algunas pesquisas (sobre todo en la web) me he enterado que es el formador de la banda The Blockheads, alguna banda de los 70s que yo, he de admitir, desconozco. A Ian Dury no lo conozco, pero al que sí conozco es a su hijo: Baxter Dury.

Baxter Dury ha tomado por asalto el panorama actual con un disco difícil de clasificar: Floor Show (Rough Trade, 2005). Su art-pop de autor mantiene el hilo conductor con grandes de la talla de David Bowie, Lou Reed y Brian Eno, pero con ese punto de originalidad y modernidad que le libera de las ataduras del pasado para ofrecer algo con cierto regusto muy vanguardista. Cuando le preguntan por su padre, Baxter Dury ni reniega ni lo niega, simplemente responde: "hubiera sido idiota" querer ser como él. "Me gusta hablar sobre mi padre, aunque la gente tiene miedo de aburrirme, sobre todo cuando escuchan mi música y ven la enorme distancia que hay con la suya. Es exactamente lo que quería hacer, si hubiera tratado de ser él, sería un jodido idiota. Lo que me toca los cojones es que me comparen con Julian Lennon. Más que nada porque su padre es uno de los tres hombres más famosos de los últimos cien años, y yo tenía un padre más o menos normal que era respetado en una industria pequeña. Si quieren comparar, que nos comparen con los Buckley, aunque el hijo no conoció casi al padre... Ahora, es normal que lo hagan, con treinta años de precursores británicos y americanos. Se crea una infraestructura de referencias y me compararán siempre, igual que hago yo con el cine y hasta con los zapatos". También se ha dicho que lo suyo roza las líneas de la psicodelia; pero cuando de catalogar su música se trata, Baxter Dury, de lengua mordaz y ánimo despreocupado, sale velozmente del paso. "No voy a persuadir a nadie para que le guste mi música, ni siquiera puedo decir que adore todo lo que he hecho. Es una experiencia de aprendizaje y le gusta a mi madre y a mis amigos, así que qué importa, hagamos el jodido álbum" [1].
Baxter Dury nació en los años 70s y fue expulsado del colegio ("I didn't like school, It was all about memory, which was never my strong point, I preferred to bunk-off and buy records" [2]). En el verano del 2001 editó su single debut: Oscar Brown EP (Rough Trade, 2001). Dos años después sacaría Len Parrot's Memorial Lift (Sanctuary, 2003). Pero no sería hasta el año 2006 (esta vez los agradecimientos van para mi amiga Mariana) que su último disco, Floor Show, llegaría a mis oídos. Y difícil desprenderse de él luego de escucharlo.

La portada del disco es, por lo menos, escandalosa. El dibujo de una mujer totalmente desnuda en sospechosa posición (que bien podría estar bailando en alguna discoteca –break dance, quizá, o hip hop– si es que no estuviera desnuda) no prepara en absoluto para el contenido del disco. Más bien sirve de despiste... uno esperaría sonidos acalorados y lo primero que nos ofrece el disco es la canción Lisa Said. "Lisa said, no one standing next to me...", palabras casi susurradas, envueltas de un revestimiento sonoro de tan frágil andamiaje que parece estar a punto de desmoronarse debido a la gran cantidad de emoción contenida que encierran. Este tono frágil y recargado pero a la vez ligero será la pauta durante los 36 minutos con 05 segundos que dura el disco: el tiempo exacto para llevarnos desde la introducción de Lisa (¿quizá la señorita en cuestión de la carátula?) hasta las aguas más profundas... Basta la segunda canción, Francesca’s Party, para que la travesía sea ya inevitable [3] (quizá la señorita en cuestión de la carátula se encuentre escondida, en alguna habitación, en la fiesta de esta otra señorita). Le sigue Cocaine Man, canción en la cual Baxter Dury pareciera querer advertirnos de algo... un tono más pausado, algo repetitivo, igual de susurrante... como queriéndonos advertir del peligro que se avecina, de la profundidad de las aguas que estamos a punto de atravesar. Las dos siguientes canciones, Waiting for Surprises y Young Gods son decididamente los dos temas más melancólicos del disco... uno sufre una suerte de caída o hundimiento, ciertamente sereno, calmo, pero hundimiento al fin y al cabo... esperando sorpresas que parecen tardar en llegar, tratando mientras tanto de sonreír y ser feliz. La zozobra dura no más que lo suficiente, Sister, Sister, como estrella polar, viene por nosotros: "gonna make you happy...". Y a continuación Floor Show, tema que da nombre al disco y que, igual que el siguiente, Cages muestra con absoluta certeza que no todo es lo que parece. El disco se cierra con Dirty Water, que llega casi como una canción de cuna... sí, ahora podremos dormir tranquilos, hemos cruzado las aguas más sucias y tenebrosas con éxito. Es hora de descansar con la certeza de lo vivido.

Definitivamente, para paladares finos y oídos refinados.

[1] Citas extraídas de la entrevista realizada por Jorge Obón para Mondosonoro.com. Naturalmente, como podrá apreciarse, traducidas al español de España.
[2] Cita extraída de la página de Baxter Dury en RoughTradeRecords.com.
[3] Me doy cuenta de que uso el calificativo de inevitable continuamente cuando hablo (escribo) de música. No lo hago ingenuamente, me doy cuenta del abuso de esta palabra. Pero aún no encuentro otra. Por otro lado, puede sonar bastante cliché utilizar imágenes náuticas para referirse a un cierto viaje por el que el disco nos lleva. En realidad lo es, es bastante cliché. Sin embargo aquí el que me da la pauta es el propio Baxter Dury con su última canción, Dirty Water.