miércoles, 27 de diciembre de 2006

JONNY GREENWOOD - Bodysong

Mariana 24/09/2006

Jonny Greenwood a menudo es considerado como el segundo artista más importante de Radiohead. Es un talentoso multi-instrumentista, capaz de tocar la primera guitarra (con sorprendente maestría), órgano, sintetizador, piano, xilófono, harmónica y otros instrumentos con los que nunca ha grabado. Las originales contribuciones de Jonny para Radiohead incluyen la canción de un rock más bien suave (The Tourist) y el tema con influencias de The Beatles, A Wolf at the Door -dos pistas que cierran OK Computer y Hail to the Thief, respectivamente. Thom Yorke ha resaltado que la canción Just de The Bends era "una competición entre Jonny y yo para conseguir tantos acordes como sea posible dentro de la canción". En el 2003 Jonny lanzó su primer proyecto en solitario, la banda sonora de la película Bodysong del británico Simon Pimmel. Se trata de un magnífico documental creado a partir de imágenes de filmotecas de todo el mundo. Jonny Greenwood ha concebido palabras en forma de música, para acompañar las imágenes de este experimento sobre el devenir del hombre en su camino por la vida.

Una banda sonora cargada de sonidos magnéticos recreados a partir de todo tipo de instrumentos, pero sobre todo, con maquinitas de esas que, probablemente, ni siquiera tengan nombre. Jonny Greenwood destroza conscientemente la estructura clásica de las canciones, cada tema de esta banda sonora, por su riqueza y variedad, podría ser un disco. El álbum, que es una exquisita sucesión de piezas entrelazadas, se abre con Moontrills, una de las canciones que, quizá, más recuerda al sonido propio de Radiohead. A destacar, la saturación mental que provoca la escucha repetitiva del corte número seis del disco, Convergence, una canción de ritmo endiablado, en la que cientos de percusiones independientes se auto-aceleran y acaban uniéndose en una especie de éxtasis de latidos militares. Spitter y Milky Drops From Heaven son dos temas que bien podrían incluirse en cualquier disco de jazz experimental. La pieza final, Tehellet, comienza con el sonido de un chelo, va acrecentando su dramatismo hasta que de repente se acaba la canción y se acaba el disco y, quizá, vuelvas a ponerlo o, quizá, lo destierres en el armario de experimentos y rarezas, porque con Jonny Greenwood no hay un término medio.



Nota y entrevista a Jonny Greenwood (fuente: Página/12)

La película a la que Greenwood le puso música tiene características extrañas y grandilocuentes, más allá de lo extraño del hecho de que a alguien se le haya ocurrido documentar la "vida humana". No tiene diálogos ni guión, y porque el realizador Simon Plummell no filmó un solo segundo de la película sino que remixó imágenes de archivo de distintas épocas. En el documental no hay más sonidos que los hilvanados por Greenwood, quien contó con la ayuda del Emperor String Quartet. "Supongo que inconscientemente buscaba que la música estuviera en el mismo nivel que las imágenes", explicó el músico. "Que hubiera un cuarteto de cuerdas, una banda de jazz y cosas electrónicas. Tenía muy en claro de que podía aburrir a la gente haciendo una música parecida durante demasiado tiempo o que podía aburrirla de otro modo cambiándola completamente a cada minuto. Así que hice un balance para conseguir algo adecuado." En la banda sonora, Greenwood intercambia los géneros como si fuera lo más natural del mundo. Los fans de Radiohead que se engancharon con Kid A y Amnesiac seguramente podrán disfrutar de los desvíos y las trayectorias erráticas del álbum, del jazz a alta velocidad a un ambient alterado por clicks digitales. Pero quienes todavía añoran las melodías de The Bends (y se pierden la evolución de una banda en estado de combustión creativa), mejor manténganse alejados. Jonny explica sus motivos para embarcarse en esta aventura sonora. "Hacer esto era muy atrevido y muy liberador, porque con respecto a la música pude trabajar completamente relajado. No hubo límites, ni siquiera de tiempo. Simon me mandaba unos veinte minutos de material con una nota que decía: 'De acá voy a sacar cuatro o cinco minutos de película. ¿Tenés alguna idea?'. Miraba esos fragmentos y trataba de capturar el clima. Por ejemplo, comprometí a un cuarteto de cuerdas y compusimos en conjunto. Nunca había intentado algo así antes. Eso fue absolutamente estremecedor, se me cumplió un sueño. Estar en un estudio con un presupuesto importante y usarlo en músicos clásicos con los que uno hace música para una película... ¡Increíble!" Aunque la banda sonora le llevó más de dos años, la prioridad para Jonny siempre fue (y es) Radiohead. "Creo que puedo hacer cualquier cosa dentro de la banda" asegura. "No me parece que en Bodysong haya hecho algo realmente muy diferente de lo que ya intenté con Radiohead. Solo es un poco más extremo. Antes, las cuerdas a menudo quedaban ocultas tras los otros arreglos compactos. Por ese motivo es agradable arreglar cosas de un modo un poco más transparente. Además, la banda siempre me empujó para que publicara el disco de una vez. Así que les di toda la música de la película, que eran dos CDR con más de noventa minutos de música. Quería que mis compañeros decidieran qué partes eran las mejores y qué funcionaría mejor en un solo CD. Thom armó la mayor parte del disco y a todos le gustó."