lunes, 2 de julio de 2007

La huella genética del gato


Según un estudio publicado esta semana en la revista científica Science, los felinos podrían haber sido domesticados por las generaciones más tempranas de agricultores. El estudio sugiere que los ancestros de los gatos modernos se apartaron de sus primos salvajes hace más de 100.000 años, mucho antes de los que se pensaba hasta ahora. Al menos cinco "abuelas" gatunas de la región dieron origen a todas las familias de gatos que hoy conocemos, creen los expertos. Las pruebas de ADN realizadas en el marco de la investigación indicaron que más allá de las cruzas "accidentales", los felinos europeos salvajes no son parte del árbol genealógico del gato doméstico. Tampoco pertenecen a este clan mesopotámico los gatos salvajes de Asia Central, ni el gato del desierto chino.
Las huellas arqueológicas más antiguas de la domesticación del gato datan de hace 9.500 años, una época en la que los mininos acompañaban a los pobladores primitivos de Chipre. De todos modos, los nuevos resultados muestran que los primeros gatos domésticos son mucho más antiguos. Se cree que sus antepasados dejaron el bosque por las comodidades del hogar humano hace aproximadamente 130.000 años.
Los investigadores se concentraron en el material genético de las mitocondrias, las "plantas energéticas" de cada célula. Las comparaciones entre secuencias les permitieron determinar las relaciones entre los distintos linajes de gatos. Así, estos expertos descubrieron que los gatos domésticos se agrupan en distintos "clades" o grupos genéticos. Uno de estos "clades" aúna a los gatos domésticos y algunos felinos salvajes del Medio Oriente, lo que indicaría que ambos son parientes cercanos.
Los expertos consideran que fueron los gatos quienes buscaron el calor humano y no al revés; los gatos al parecer fueron atraídos por los roedores que infectaban los poblados. Los habitantes primigenios de las civilizaciones de la media luna fértil, en lo que hoy constituye Irak, Siria, Líbano e Israel, probablemente hallaron que los mininos resultaban muy útiles para proteger sus graneros, y el vínculo se forjó para siempre. "La familia felidae es bien conocida como predadores exitosos, muy letales, muy feroces; una gran amenaza para todas las especies, incluida la humana", declaró a Science uno de los investigadores, Stephen O'Brien, del Instituto del Cáncer de EE.UU. "Pero este primo pequeño resolvió apartarse de su familia, no ser como ella", agregó. De hecho, "eligió ser más amigable, pero siguió siendo un gran cazador de ratones". El estudio incluyó los aportes de científicos británicos, estadounidenses, alemanes, israelíes, españoles, y franceses.

1 comentario:

Anónimo dijo...

me gustan las ideas de exponer las cosas de los animales.