jueves, 8 de marzo de 2007

Fallece Jean Baudrillard (1929-2007)

Murió ayer a la edad de 77 años el filósofo y sociólogo francés Jean Baudrillard. El teórico de la posmodernidad y feroz crítico de la sociedad de consumo fue también un reconocido fotógrafo.
Nacido en Reims, Francia, en 1929, en el seno de una familia modesta. Estudió filología germánica en La Sorbona de París y ejerció como profesor de alemán en un instituto de enseñanzas medias (1958-1966). En 1966 leyó su tesis doctoral ('Le sistème des objets') bajo la dirección de Henry Lefebvre, e inició su actividad docente en la Universidad París X, en Nanterre, donde tuvo un papel activo en los sucesos de mayo del 68. Director científico del IRIS (Recherche sur l'Innovation Sociale) de la Universidad París-IX Daphine (1986-1990). En 2001 fue contratado por la European Graduate School de Saas-Fee, Suiza, como profesor de filosofía de la cultura y de los medios en los seminarios intensivos de verano.
Era un teórico crítico posestructuralista y uno de los más prestigiosos y polémicos analistas de los fenómenos de la posmodernidad. En su pensamiento sobre la formación del conocimiento y la percepción de la realidad, los medios y sus extensiones tecnológicas aparecen como elementos centrales del análisis.
El pensamiento de Baudrillard, difícil de encasillar en corrientes concretas o definiciones disciplinares limitativas, atraviesa diversas fases, desde un primer momento de proximidad marxista hasta una última etapa tecno-prospectiva, en la que teoriza acerca determinismo tecnológico en la construcción mediática del simulacro que informa la ‘realidad virtual’, como ‘desrealización’ de la realidad.


En el mundo postmoderno, advierte, no hay realidad, no hay historia, sino una simulacro de la realidad -la realidad desaparecen- y la negación de la historia. Los medios de comunicación son para Baudrillard los constructores ideológicos de la realidad virtual, de la ilusión radical que niega la realidad real mediante el ejercicio retórico de la ‘hiperrealidad’. Se trata de una acentuación de la primacía de los símbolos sobre las cosas que se ya se produjo con la aparición de la sociedad de masas. A partir de la industrialización hay realidad y representación. La representación de la realidad se sobrepone a la realidad, la suplanta o simula ser la realidad. Lo real ya no es tanto lo que se puede reproducir, como lo reproducido. La ‘realidad virtual’, sin embargo, va más allá. No se trata aquí de imitar, ni de duplicar, ni de simular la realidad. En la ‘realidad virtual’ no hay artificialidad, porque lo artificial copia o imita la realidad, sino un simulacro, donde la representación mediática precede y determina lo real, traza una nueva topografía del entorno percibido como realidad. Los medios, especialmente la televisión, van creando una red densa que envuelve al individuo a través de nuevas extensiones tecnológicas y de la ocupación progresiva del tiempo social. Los medios van sustituyendo a las instancias de interlocución y propenden a ser las fuentes únicas para la percepción y comprensión de lo que conviene que suceda. El silencio, señala Baudrillard, está expulsado de la televisión. Los medios producen y producen mensajes, huyen del silencio. El silencio es el cortocircuito del sistema, el vacío, la ruptura del cordón umbilical, de la prótesis o extensiones mecánicas de nuestros sentidos. El silencio se vence con el ruido continuo... Detrás de la orgía de las imágenes, el mundo se oculta, se disfraza.
La verdad filosófica se difumina y desaparece entre las ‘mediatizaciones’ y las percepciones tecnológicamente asistidas. Se despliega la estrategia de la realidad que conviene en las relaciones de poder y en la lógica del mercado a través del simulacro, a través de las estrategias virtuales. El simulacro es, en definitiva, una expresión ideológica. Son los medios los encargados de transmitir esa dosis estratégica de actualidad desvinculada de la historia. Los medios actúan como interlocutores casi únicos, como los constructores de los escenarios más convenientes. La guerra del Golfo, transmitida en directo, señala Baudrillard, es la imagen de una guerra que, tal como fue narrada, no existió en realidad. Disneylandia es otro claro ejemplo de suplantación, bajo el cual cruzan las realidades contradictorias de América.
El terrorismo aparece a los ojos de Baudrillard como una forma de ruptura, consistente en inducir un exceso de realidad e intentar así que el sistema entre en crisis ante este exceso de realidad, ante la quiebra ideológica de la estrategia virtual. No obstante, escribe, "el derrumbe de las torres del World Trade Center es inimaginable, pero no basta para hacerlo real. Un suplemento de violencia no es suficiente para abrir la puerta de la realidad. Pues la realidad es un principio, y es este principio el que se ha perdido [...] El atentado correspondía a un desbordamiento del evento por encima de todos los modelos interpretativos, por el contrario esta guerra bestialmente militar y tecnológica [Afganistán] corresponde a un desbordamiento del modelo sobre el evento, por ende a una apuesta fáctica y a un no-lugar. La guerra como prolongación de la ausencia de política por otros medios" (Baudrillard, J. 'El terrorismo'). "...el 11 de septiembre, el poder global fue derrotado simbólicamente. La guerra es una respuesta a una agresión, pero no a un desafío simbólico" ('La violencia de lo global').

Bibliografía en francés

Le système des objets (1968); La société de consommation (1970); Pour une critique de l’économie politique du signe (1972); Le miroir de la production (1973); L’échange symbolique et la mort (1976); La consommation des signes (1976); Oublier Foucault (1977); L’effet Beaubour (1977); À l’hombre des majorités silencieuses (1978); L’ange de stuc (1978); De la séduction (1979); Enrico Baj (1980); Simulacres et simulation (1981); Les stratégies fatales (1983); La gauche divine (1985); L’autre par lui-même (1987); La transparence du mal (1990); La guerre du Golfe n’a pas eu lieu (1991); L’illusion de la fin ou la grève des avènements (1992); Figures de l’altérité (1994); La pensée radicale (1994); Le crime parfait (1995); Le paroxiste indifférent (1997); Amérique (1997); De l’exorcisme en politique, ou la conjuration des imbéciles (1997); Car l'illusion ne s’oppose pas a la réalité (1997); Le complot de l’art (1997); Illusion, désillusion esthétiques (1997); La grande mutation. Enquete sur la fin d’un millénaire (1998); À l’ombre du millénaire ou le suspens de l’an 2000 (1998); L’échange impossible (1999); Sur le destin (1999); Sur la photographie (1999); Les objets singuliers: architecture & philosophie (2000); D’un fragment a l’autre (2001); Mots de passe (2000); L’elevage de poussière (2001); Le ludique et le policier (2001); Au royaume des aveugles (2002); L’esprit du terrorisme (2002); Pataphysique (2002); Au jour le jour, 2000-2001 (2003)

Bibliografía en español:

El sistema de los objetos, Siglo XXI, Ciudad de México, 1969; La sociedad de consumo, Plaza y Janés, Barcelona, 1970; Crítica de la economía política y del signo, Siglo XXI, Ciudad de México, 1976; El espejo de la producción, Gedisa, Barcelona, 1980; El sistema de los objetos, Siglo XXI, C. de México, 1981; El intercambio simbólico y la muerte, Monte Ávila, Caracas, 1983; Las estrategias fatales, Anagrama, Barcelona, 1984; América, Anagrama, Barcelona, 1987; El otro por sí mismo, Anagrama, Barcelona, 1988; Cool Memories, Anagrama, Barcelona, 1989; De la seducción, Ed. Cátedra, Madrid, 1989 (Planeta-Agostini, Barcelona, 1993; Iberoamericana, Buenos Aires, 1994); Las estrategias fatales, Anagrama, Barcelona, 1991; La transparencia del mal. Ensayo sobre los fenómenos extremos, Anagrama, Barcelona, 1991; La guerra del golfo no ha tenido lugar, Anagrama, Barcelona, 1992; La ilusión del fin. La huelga de los acontecimientos, Anagrama, Barcelona, 1993; Cultura y simulacro, Kairós, Barcelona, 1993; El otro por sí mismo, Anagrama, Barcelona, 1994; El crimen perfecto, Anagrama, Barcelona, 1996; Pantalla total, Anagrama, Barcelona, 2000.