martes, 6 de febrero de 2007

The Go-Betweens

Con una trayectoria como la que ostenta The Go-Betweens repleta de grandes canciones pero poco éxito comercial, no es dificil concluir que es una de las bandas más subestimadas de la historia de la música pop. Formada en Brisbane, Australia, en 1977 y radicada en Londres luego de su primer album, su constancia de un disco por año durante los años 80 permitió que el mundo ganara un buen puñado de sensibles composiciones teñidas de sonoridades pop-folk y angulosos textos.
En medio de la vorágine punk, que también tocó las costas australianas a finales de los 70, dos talentosos compositores aún en su adolescencia, Robert Foster y Grant McLennan, obsesionados con la música de Bob Dylan, Credence Clearwater Revival, Velvet Underground y la naciente new wave británica, forman The Go-Betweens. Con la inclusión de la baterista Lindy Morrison graban el primer album, Send Me a Lullaby (82), una semilla que dejaba en claro el potencial que atesoraban. En busca de mayor atención deciden mudarse a Londres y sin pausa conciben Before Hollywood (83), que contiene uno de sus clásicos: “Cattle and Cane”. Para el siguiente trabajo, Spring Hill Fair (84), McLennan abandona el bajo para dedicarse a la guitarra, junto a Foster. El grupo pasa entonces a ser cuarteto con la entrada del bajista Robert Vickers.
Metal and Shells (85), la primera de las varias compilaciones, precedió a Liberty Bell and The Black Diamond Express (86), más romántico y pastoral que los predecesores, adornado con cuerdas. Para entonces, The Go-Betweens ya se había convertido en una banda de culto, siempre en la espera del reconocimiento masivo, que nunca llegó. Con Tallulah (87) pretendieron penetrar el mercado norteamericano, para lo cual Morrison sustituyó su batería acústica por un set electrónico y Vickers adicionó teclados. La entrada de Amanda Brown (oboe, flauta, violín) fue una ganancia, pero ni las buenas composiciones compensaron los errores de producción y el sacrificio parcial de su distintivo sonido. En contraste, el sexto disco, 16 Lovers Lane (88) es una inspirada obra cargada de melancólica sensualidad y cierta amargura, aunque su inmensa calidad no fue suficiente para evitar la ruptura del núcleo creativo de la banda.
La década de los 90 vio a Foster y McLennan navegar solos por las turbulentas aguas del indie-pop, editando algunas joyas que tampoco tuvieron la trascendencia merecida. Pero el espíritu conjunto no se habia perdido del todo. La aparición simultanea en 1999 de 78´ Til 79´: The Lost Album, con material de sus primeros tiempos y Bellavista Terrace: The Best of The Go-Betweens, sirvieron de aliciente para la esperada resurrección del grupo. Así, nos regalaron 3 discos que han resultado ser de lo mejor de su rica trayectoria: The Friends of Rachel Worth (00), Bright Yellow Bright Orange (03) y Oceans Apart (05). Personalmente creo que Ocean Apart es uno de sus mejores discos.
La sinergia de Foster y McLennan siempre fue notable, muy a la manera de las famosas parejas Lennon-McCartney y Jagger-Richards. Por ello la reciente muerte de Grant McLennan (6 de mayo 2006) representa una pérdida irreparable y el inesperado epitafio para un gran grupo.

1 comentario:

cristina dijo...

The Go Betweens, dignos miembros de la comunidad gatoparlante, allí con su gato negro al lado. Lo máximo!